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Lirismo culpable

Publicado por caboclo

 

En un ataque de debilidad impropia de él, el microcuentista se puso lírico. Con una pirueta, un haiku nació en la palma de su mano:



Para abrazarte
no he bajado al infierno,
sino a la tarde.


Al instante, truenos y centellas estallaron en el cielo para enmarcar el advenimiento de Pantagruel, sicario vengador a sueldo de los demonios narrativos. El gigante afeó la conducta del cuentista traidor y lo devoró. Justo en el momento en que era deglutido, otro poema afloraba en la comisura de sus labios:



Olor a espliego;
entre abrazos partidos...


Categoría: Mediaturas | 3 Comentarios

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Comentarios

1
De: Hugo Fecha: 2011-02-16 18:56

Jajajaja... Buenísimo. Me ha encantado.



2
De: Alberto Flecha Fecha: 2011-02-16 21:10

Según los manuales, esto sería lo que técnicamente se conoce como un haibun. Enhorabuena.



3
De: Caboclo Fecha: 2011-02-17 19:07

Me alegra que os haya gustado y que no consideréis una traición en toda regla la pequeña flaqueza del microcuentista.



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