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La última comparecencia

Publicado por caboclo

 

El jefe de gabinete compareció circunspecto. Vestido de gris marengo y corbata rigurosa, se acercó al estrado, ajustó la altura del microfóno y bebió unos cortos tragos de agua. El silencio podía cortarse en el hemiciclo. Ni siquiera los habituales murmullos que precedían las distintas intervenciones resonaban entre unas paredes acostumbradas a los excesos verbales y a las calmas previas a la tempestad. Unos guardaban silencio por respeto al líder carismático; otros, por hacer acopio de fuerzas para la sonora pataleta que preparaban. Tensa espera.

- Señoras y señores, comparezco por propia voluntad ante ustedes para hacer un anuncio de importancia sin igual.

Las miradas de la bancada azul estaban clavadas en el estrado; en el resto, imperaba el desconcierto.

- Señores y señoras, después de un año de gobierno y conocidas por todos las terribles circunstancias por la que atraviesa la patria, he de comunicarles que…

“Va a presentar la dimisión”, piensan algunos; “Por fin el anuncio del rescate”, mascullan otros.

- He de comunicarles que… Todo ha sido una broma.

En el mismo instante, la cubierta de la sala se abrió y de ella descendieron cientos de globos de todos los colores al tiempo que el cuerpo diplomático en pleno irrumpía por la entrada de la derecha al grito de “Inocente, inocente”. En las inmediaciones del Palacio del Congreso, las fuerzas antidisturbios descubrían sus rostros y se abalanzaban sobre los manifestantes para abrazarles, en una suerte de carga de amor jamás conocida en nuestro mundo occidental. Los directores de las principales entidades bancarias -que estaban al tanto del secreto mejor guardado de las últimas décadas- descolgaron sus teléfonos y comenzaron a comunicar con los clientes susceptibles de deshaucio inminente para tranquilizarles, mientras que sus subordinados rescataban de los archivos los expedientes ya ejecutados y volvían a evaluar las situaciones individuales con el fin de encontrar una salida más humana a la situación generada. Un tsunami de paz recorrió el país de norte a sur y de este a oeste: se paralizaron los expedientes de regulación de empleo, las empresas en quiebra notaron un alza en sus balanzas contables y el consumo se disparó instantáneamente.

- Ha costado mantener el secreto y reconozco que el año de preparación ha sido duro; pero solamente de esta manera podía alcanzarse un instante de felicidad plena como el que estamos disfrutando en este momento.

Arropado por una cerrada ovación que no entendía ya de opciones ideológicas, el líder de la nación abandonó la tribuna de oradores. En su espalda, alguien había prendido un sencillo monigote de cartulina blanca.

Categoría: Monstruos, Mediaturas | 0 Comentarios

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